Remiendos para maquillar los años
Con un presupuesto de 2 millones, el Ayuntamiento ha realizado mejoras en 68 colegios
Cristina Fernández | Actualizado 04.09.2009 - 07:15
Pista deportiva nueva, grietas de toda la vida. Accesos mejorados, una instalación eléctrica envejecida que no aguanta el consumo actual. Son la cara y la cruz del CEIP Manuel Altolaguirre, un centro fronterizo que habita entre la Palma-Palmilla y la Roca para enseñar a 250 niños de Infantil y Primaria. Al igual que otros 67 colegios de la capital malagueña, ha entrado en el plan de mejora que realiza cada verano el Ayuntamiento y que este año se ha cubierto con 2 millones de euros de los fondos FEIL. Unos 70.000 euros han costado las obras –que continuarán hasta el comienzo de las clases– en este edificio que ya ha cumplido el cuarto de siglo y que cuenta con problemas estructurales que le hacen difícil mantener el tipo.
El CEIP Manuel Altolaguirre está construido sobre un terreno arcilloso y el movimiento de tierras vence, a la vez, las paredes del colegio. Y también los suelos. La pista deportiva se ha construido para sustituir a un patio de hormigón rajado y hundido que presentaba un peligro potencial para los menores. También en la entrada desde el patio y en el acceso principal del edificio se han corregido desniveles. Pero el director del colegio, Miguel Ángel Muñoz, sabe que si no se actúa desde su raíz, todo lo que se hagan serán parches insuficientes. El problema es que se trata de una inversión demasiado costosa que la Junta parece no poder asumir.
"Una pared se está hundiendo, hemos dado parte a la delegación de la Junta y los técnicos de Infraestructuras y Servicios Educativos nos dicen que no hay problema en cuento a la seguridad, que es más una cuestión estética, tapan las grietas y ya está", comenta el director, también preocupado por el estado de la instalación eléctrica. El consumo se ha multiplicado con los años, "antes teníamos un ordenador y ahora una treintena, además de los electrodomésticos de la cocina" y que salten los fusibles es ya una costumbre.
El módulo de Infantil, para el que hay que cruzar una calle con un paso de peatones prácticamente invisible al salir de una curva, también tiene sus achaques. Baldosas caídas que pega el conserje y maderas descolgadas en los aseos, tubos fluorescentes que se caen y rajas en las paredes de las aulas. Como mejora para este año se está haciendo un parque de juegos para los pequeños. Si la idiosincrasia del Manuel Altolaguirre ya es de por sí compleja, estos problemas dificultan el día a día de un centro que tiene que tocar la sirena 15 minutos antes del inicio de clase para que los alumnos que se despiertan solos no lleguen tarde.
En Palma-Palmilla el Ayuntamiento ha invertido casi 240.000 euros, como explica Isabel Bernal, jefa del Servicio de Educación. Los trabajos son de lo más diverso, desde pintura y fontanería a carpintería, cerrajería y reforma en los patios. También están retirando tejados de uralita en mal estado.
El CEIP Manuel Altolaguirre está construido sobre un terreno arcilloso y el movimiento de tierras vence, a la vez, las paredes del colegio. Y también los suelos. La pista deportiva se ha construido para sustituir a un patio de hormigón rajado y hundido que presentaba un peligro potencial para los menores. También en la entrada desde el patio y en el acceso principal del edificio se han corregido desniveles. Pero el director del colegio, Miguel Ángel Muñoz, sabe que si no se actúa desde su raíz, todo lo que se hagan serán parches insuficientes. El problema es que se trata de una inversión demasiado costosa que la Junta parece no poder asumir.
"Una pared se está hundiendo, hemos dado parte a la delegación de la Junta y los técnicos de Infraestructuras y Servicios Educativos nos dicen que no hay problema en cuento a la seguridad, que es más una cuestión estética, tapan las grietas y ya está", comenta el director, también preocupado por el estado de la instalación eléctrica. El consumo se ha multiplicado con los años, "antes teníamos un ordenador y ahora una treintena, además de los electrodomésticos de la cocina" y que salten los fusibles es ya una costumbre.
El módulo de Infantil, para el que hay que cruzar una calle con un paso de peatones prácticamente invisible al salir de una curva, también tiene sus achaques. Baldosas caídas que pega el conserje y maderas descolgadas en los aseos, tubos fluorescentes que se caen y rajas en las paredes de las aulas. Como mejora para este año se está haciendo un parque de juegos para los pequeños. Si la idiosincrasia del Manuel Altolaguirre ya es de por sí compleja, estos problemas dificultan el día a día de un centro que tiene que tocar la sirena 15 minutos antes del inicio de clase para que los alumnos que se despiertan solos no lleguen tarde.
En Palma-Palmilla el Ayuntamiento ha invertido casi 240.000 euros, como explica Isabel Bernal, jefa del Servicio de Educación. Los trabajos son de lo más diverso, desde pintura y fontanería a carpintería, cerrajería y reforma en los patios. También están retirando tejados de uralita en mal estado.